Pablo Oporto: El “justiciero” imaginario que le mintió a todo Chile.

Impacto generó su aparición en el debate presidencial, en donde emplazó a Beatriz Sánchez por una historia en donde él aparecía matando a 12 personas en legítima defensa. ¿El problema?…la historia no era real. Lo que sí hay es una condena por maltrato animal, una causa archivada por violencia intrafamiliar y otra condena por porte ilegal de armas. 

Pablo Oporto fue una de las personas seleccionadas en el programa “Aquí está Chile” para emplazar con algún tema de contingencia nacional por el que haya sido afectado, a la entonces precandidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez.

El emplazamiento fue duro, Oporto contó una historia en donde él en su minimarket, había matado a 12 personas a tiros, en defensa propia por el alto nivel de delincuencia que existía en el sector. El testimonio (finalmente falso) logró remecer a la audiencia y poner en aprietos a la precandidata, la cual sin embargo, le aclaró que ella no era partidaria de que las personas estén armadas en las calles.

Según indica la revista Sábado, de El Mercurio, Oporto se había transformado en el símbolo de la batalla contra el crimen y en el ejemplo perfecto del fracaso de la lucha contra la delincuencia. El problema es que la historia finalmente era una absoluta mentira.

Su ex mujer fue quien lo desenmascaró. En el minimarket, en donde él decía haber matado a 12 delincuentes en defensa propia, en realidad solo repelió un asalto a tiros según consta en los registros respectivos.

Pablo Oporto

Pablo Oporto, en el programa “Aquí está Chile”.

De acuerdo a la Fiscalía Sur, Pablo Oporto no ha matado a nadie. De hecho, aparece más veces como imputado que como víctima.
En el año 2006, se le condenó por porte ilegal de armas y en el año 2013, se le imputó por violencia intrafamiliar, causa que finalmente resultó archivada.

“Siempre ha sido bueno para inventar historias”, señalaba Camila Pereira, su ex mujer. “Lo que sí es verdad, es que hacía sus peleas clandestinas de perros”.
“Entrenaba sus perros, gastaba dinero en eso. Siempre recuerdo esto: una vez se escapó una perra y se cruzó con un quiltro. Como el cruzaba los perros sólo con otros de la misma raza, en vez de regalar los perritos, los mató. Les aplastó el cráneo con el pie. En el patio de local.”,
señaló.

La revista Sábado le consultó directamente sobre la situación de que no existe ningún registro de las muertes que dice haber provocado, Pablo Oporto respondió que nunca vio morir a nadie, y que únicamente se quedaba con lo que le decían: que esas personas habían muerto después, en el hospital. ¿Quién decía eso?, le preguntaron, “un fiscal, no recuerdo el nombre”, contesta.

Definitivamente, es dificil no hacer un parangón entre Pablo Oporto y Rafael Garay, cuando hace suyas historias ajenas, que quizás vio en otras circunstancias. El problema es que esas historias afectaron la seriedad de un debate presidencial y también el prestigio del espacio periodístico que lo organizó al no verificar previamente si las fuentes de las historias con las que se emplazó a los candidatos, eran o no ciertas. Es de esperar que no volvamos a apreciar nuevamente otra farsa de este tipo en un nuevo debate presidencial.

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